Accesorios de parrilla que de verdad valen la pena (y cuáles no)

Accesorios de parrilla que de verdad valen la pena (y cuáles no)

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Los estuches de «set parrillero» con diez o doce piezas son un regalo frecuente, y es habitual que la mitad termine en un cajón sin usar. Con los accesorios de parrilla pasa algo curioso: los que de verdad cambian el resultado son pocos y en general sencillos, mientras que muchos de los más vistosos resuelven problemas que no existen o que se arreglan mejor con técnica.

Accesorios de parrilla
Foto: domdomegg — CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons

Esta lista los ordena en tres grupos según cuánto aportan. No mencionamos marcas ni precios, porque varían mucho por país y cambian con el tiempo; nos centramos en para qué sirve cada cosa y en qué fijarse al comprarla.

Grupo 1: los que deberías tener desde el primer asado

Termómetro de lectura instantánea

Si solo pudieras comprar un accesorio, debería ser este. Es la única forma fiable de saber si el pollo llegó a 74 °C, si la hamburguesa está a 71 °C o si un corte de res tiene el punto que buscas. Con él se acaban la carne cruda por dentro y la carne pasada «por si acaso».

En qué fijarse: sonda delgada para no perforar demasiado la carne, lectura en pocos segundos y pantalla fácil de leer al sol. Comprueba su precisión cada tanto en un vaso con hielo y un poco de agua: debe marcar 0 °C.

Pinzas largas y firmes

Sirven para girar la carne, mover brasas, acomodar verduras y aceitar la rejilla con un papel. Las mejores tienen entre 35 y 45 cm, puntas con bordes ondulados que agarran sin rasgar y un resorte con la tensión justa. Evita las demasiado largas y blandas: se doblan con una pieza pesada y pierden precisión.

Ten al menos dos: unas para la carne cruda y otras para servir la cocida.

Chimenea de encendido

Un cilindro metálico con rejilla interior y asa. Pones papel o un cubo encendedor debajo, el carbón arriba, y en 15 a 25 minutos tienes brasas parejas sin una gota de líquido encendedor. Es barata, dura años y elimina el problema más común de los principiantes. El procedimiento está explicado en cómo encender el carbón sin líquido.

En qué fijarse: chapa gruesa, asa con protector térmico y un segundo asa auxiliar que permita verter las brasas con control.

Guantes resistentes al calor

Para manipular la chimenea, mover la rejilla caliente o acomodar leña. Los de cuero grueso o de fibras técnicas resistentes al calor son los más versátiles. Los de silicona sirven para manipular carne grasa caliente porque se lavan fácilmente, pero no los uses para tocar brasas. Revisa la temperatura máxima que indica el fabricante y no esperes que unos guantes de cocina de tela aguanten carbón encendido.

Algo para limpiar la rejilla

Una rejilla limpia evita que la comida se pegue y quita sabores rancios. El clásico cepillo de alambre funciona, pero sus cerdas pueden soltarse con el uso y quedar sobre la rejilla. Si lo usas, revísalo a menudo, cámbialo cuando pierda cerdas y pasa un papel aceitado después de cepillar. Hay alternativas sin cerdas: rascadores de hoja metálica plana, cepillos de espiral o de malla, o una bola de papel de aluminio arrugado sujeta con la pinza. En la guía de limpieza y mantenimiento de la parrilla comparamos los métodos.

Tablas y bandejas separadas

No es glamuroso, pero es lo que evita llevar la carne cocida en la misma bandeja que llevó la cruda. Dos bandejas grandes y dos tablas, una para crudo y otra para cocido, bastan. Una tabla con canaleta perimetral recoge los jugos al cortar la carne asada.

Grupo 2: los que valen la pena cuando ya cocinas a menudo

  • Termómetro de sonda con cable o inalámbrico. Queda clavado en la carne mientras la tapa está cerrada y te avisa al llegar a la temperatura. Muchos modelos traen una segunda sonda para medir la temperatura del aire a la altura de la rejilla. Indispensable si empiezas con el ahumado o con cortes grandes.
  • Espátula ancha y fina. La de tipo «para pescado», con la hoja delgada y flexible, sirve también para hamburguesas y verduras blandas. Las espátulas gruesas no se deslizan bien por debajo de la comida.
  • Canasta o bandeja perforada. Para verduras cortadas en trozos pequeños, camarones o pescado delicado. Las de acero inoxidable duran más que las de baño antiadherente.
  • Pala y balde metálico para cenizas. Las cenizas pueden conservar brasas encendidas durante horas. Nunca las tires en un bote de plástico ni en la basura; déjalas enfriar en un recipiente metálico con tapa, lejos de cualquier cosa inflamable.
  • Sartén o plancha de hierro fundido. Permite cocinar en la parrilla lo que se caería entre las barras y dorar con un contacto más parejo. Dura décadas si se mantiene seca y aceitada.
  • Cuchillo de chef afilado. Cortar la carne asada con un cuchillo sin filo la aplasta y la desgarra. Más importante que tener muchos cuchillos es tener uno bien afilado.
  • Funda. Si la parrilla vive a la intemperie, protege las partes metálicas del óxido y de la humedad. Ponla solo cuando la parrilla esté completamente fría.

Grupo 3: prescindibles o que no recomendamos

Los sets en maletín

Suelen combinar algunas piezas útiles con otras de relleno, y la calidad de las útiles no siempre es buena: pinzas sin tensión, espátulas gruesas, mangos que se calientan. Sale mejor comprar por separado las tres o cuatro piezas que vas a usar.

El tenedor parrillero largo

Pinchar la carne para girarla no es la catástrofe que a veces se dice, pero el tenedor no aporta nada que la pinza no haga mejor. Para piezas grandes, una pinza y una espátula juntas dan más control. Puede servir para sostener una pieza mientras la cortas.

Confiar en el termómetro de la tapa

No es un accesorio que se compre aparte, pero conviene advertirlo: mide la temperatura en lo alto de la tapa, no donde está la comida, y su precisión es variable. Úsalo como referencia general, no para decidir cuándo sacar la carne.

El soporte para pollo con lata de cerveza

La idea es que el líquido de la lata humedezca el pollo desde dentro, pero en la práctica el líquido, aislado dentro del pollo, tarda mucho en calentarse y aporta poco vapor durante la cocción. Además, el conjunto es inestable y la cavidad del pollo tapada recibe menos calor. Un pollo abierto en mariposa se cocina más rápido y de forma más pareja.

Líquido encendedor

Con una chimenea no hace falta. Si se usa mal, deja olor y sabor en la comida y provoca llamaradas peligrosas. Nunca se debe añadir sobre brasas ya encendidas.

Atomizador de agua para apagar llamas

El agua sobre las brasas levanta ceniza que se pega a la comida y enfría el fuego de forma irregular. Es más eficaz mover la carne a la zona sin brasas y cerrar la tapa unos segundos para cortar el oxígeno.

Láminas antiadherentes para la rejilla

Caso intermedio. Pueden ser útiles para alimentos muy pequeños o delicados, pero impiden las marcas de la rejilla, reducen el contacto con el humo y tienen una temperatura máxima de uso que hay que respetar según el fabricante. Una sartén de hierro o una canasta cumplen la misma función sin esas limitaciones.

Resumen por prioridad

AccesorioPrioridadSi todavía no lo tienes
Termómetro de lectura instantáneaAltaNo tiene sustituto fiable
Pinzas largasAltaUnas pinzas de cocina cortas con guante, con cuidado
Chimenea de encendidoAltaPirámide de carbón sobre papel y cubos naturales
Guantes resistentes al calorAltaNo improvises con guantes de tela finos
Limpiador de rejillaAltaBola de papel de aluminio sujeta con pinza
Termómetro de sonda con cableMediaMedir con el de lectura instantánea, abriendo poco la tapa
Espátula finaMediaDos espátulas normales
CanastaMediaBrochetas o papel de aluminio perforado
Balde para cenizasMediaCualquier recipiente metálico con tapa
Set en maletínBajaCompra piezas sueltas
Soporte para pollo con lataBajaPollo en mariposa

Si solo puedes comprar tres cosas

  1. Un termómetro de lectura instantánea.
  2. Unas pinzas largas de buena calidad.
  3. Una chimenea de encendido, si usas carbón, o unos guantes resistentes al calor, si tu parrilla es de gas.

Con eso y una parrilla limpia se cubre lo esencial. Lo demás conviene comprarlo cuando notes que te hace falta para algo concreto que ya estás cocinando, no antes.

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